Cuando empecé a trabajar en esta empresa, la primera vez que atendí a un cliente, me pidió un ladrón. No hace ni dos años, me pidieron zapatillas.

Ambos artículos tienen algo en común: son bases múltiples de enchufe, también llamadas regletas de enchufe, que permiten aumentar el número de tomas disponibles a partir de un solo enchufe inicial, solo que coloquialmente nombradas por un público de dos nacionalidades distintas.

En ambas ocasiones, me quedé estupefacto, ya que en ninguna de ellas supe entender qué solicitaba el cliente, hasta que me describió o señaló el artículo en cuestión.

Este es el gaje principal de nuestro oficio. Los artículos que comercializamos tienen una cotidianeidad masiva, tan abrumadora como la complejidad técnica que esconden. La clientela las emplea con la misma normalidad con que las bautiza, sin percatarse de los 3500w que pueden llegar a pasar por los contactos, o las fugas eléctricas que puede generar la inadecuada manipulación de los mismos.

Y todos ellos tienen cabida en algún lugar de la casa, desde el modesto 2010, el 703 y el 707, hasta los complejos BC3629 o 3304, artículos éstos que son referencias de nuestro catálogo, que forman parte de una familia enorme y que comparten todos ellos con la misma función y el mismo nombre coloquial: «ladrones y zapatillas».

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