Con la paulatina adopción de las directivas de la agenda 2030, las lámparas de tungsteno han desaparecido del mercado. Atrás quedan las bombillas incandescentes de luz «SOLAR». Aquellas que nos daban un confort visual a la hora de pasar mucho tiempo ante la mesa de estudio o de lectura sobre el libro.

Existen diversos parámetros esenciales en la calidad de luz, que determinan cuál es la bombilla que descansa más nuestra vista y nos permite permanecer más tiempo a la hora de fijarla en un plano visual de lectura determinado:

  1. Intensidad de luz: Es el parámetro principal. Está limitada por la capacidad visual de la persona. Hay individuos que no ven nada con 1500 lúmenes (100w de los antiguos ó 12w LED actuales); sin embargo, hay personas que, con 300 lúmenes (25w de los antiguos o 4w. LED actuales) ya creen que tienen suficiente luz. Leer con la cantidad de lúmenes que nuestra vista tolere con comodidad para enfocar sin dificultad el plano de lectura es el objetivo a lograr. La vista se cansa menos, si enfoca con facilidad.
  2. Factor de deslumbramiento: No se debe leer con la fuente de luz incidiendo en nuestros ojos a la vez que la luz reflejada por la lectura; esto es debido a que nuestras pupilas se acomodarán a la luz más brillante, por lo que no enfocaremos ni leeremos bien el texto con la luz reflejada, y el brillo excesivo de la fuente de luz nos deslumbrará, causando malestar y fatiga visual.
  3. Tonalidad de la luz: Para gustos, colores… y tonalidades. La tonalidad de luz influye en nuestro estado de ánimo y nuestra sensación de bienestar. Hay personas que adoran la luz de tono frío o azulado, porque confiesan que les da frescor, y viceversa; personas que sólo quieren luz cálida o amarillenta, porque les da sensación de confort térmico; sin embargo, la agudeza visual se ve afectada por el nivel de resolución del objeto reflejado. Cuanto más pequeño sea el objeto, tanto mejor se percibirá con todos sus detalles si es más corta la longitud de onda de la fuente de luz que lo ilumina; es decir, cuanto más azulada o fría sea la luz blanca, mejor resolución tendremos sobre los objetos pequeños.
  4. Ciclo circadiano asociado a la tonalidad de luz: Paralelamente, una exposición excesiva a la luz azulada en horas próximas al anochecer, favorecerá nuestro estado de alerta y nuestra agudeza visual, pero a expensas de nuestro ciclo de sueño. Los estudiantes rendirán más con luz blanca fría e intensa de entre 4000 a 5000k en horas nocturnas pero, a largo plazo, se verá afectado su biorritmo con el ciclo solar. En esto, ayuda nuestro modelo 17SLN5, que es una luz intensa de 5000k. Si, en cambio, queremos leer por ocio a la hora de dormir, es preferible emplear luz cálida no demasiado intensa, porque es la que nuestra percepción visual asocia a la cercanía del final del día y del sueño. Las bombillas 06ESN2 , 05ERN2 ó 04EFN2 , son las preferidas para este menester.
  5. Frecuencia de refresco: Las fuentes de luz con «flicker» o parpadeo, que es la cantidad de impulsos por segundo con que emiten luz, aunque imperceptibles e inocuas para la salud de la mayoría de la población, son motivo de migrañas y afecciones nerviosas para cierta proporción de personas. Incluso en personas inmunes a éste, puede causar fatiga tras varias horas de exposición al mismo. Sólo una fuente de luz con alimentación de corriente continua, elimina totalmente el parpadeo; sin embargo, no todas pueden equipar este tipo de alimentación, ya sea por cuestiones de presupuesto, compacidad o complejidad. Afortunadamente, la tecnología es cada día más compacta y económica, de forma que, actualmente, ya permite la fabricación de bombillas compactas Flicker Free, como la 11SDN2 , la 11RUD2 o la 11G1D2 , por lo que vale la pena invertir en este tipo de lámparas o tiras LED, si queremos más confort visual en la estancia o sobre el libro.
  6. Reproducción cromática: aunque no es tan importante a la hora de leer, sí que es indispensable en aquellas profesiones donde la capacidad de discernir tonalidades y colores es vital, como por ejemplo pintores o diseñadores, hasta el punto en que, ciertos profesionales, se ven obligados a asomarse a la ventana o salir a la calle con la muestra, con el fin de percibir el color real de la pieza. Actualmente, las fuentes de luz LED no son capaces de reproducir el 100% de la paleta de colores, pero ya ofrecen hasta un 98%, para las gamas altas de producto.

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