El color blanco está formado por la suma de todos los colores del espectro visible. Podemos variar la combinación e intensidad de radiación lumínica que emitimos en cada banda de espectro de color, para que ese color blanco desplace su tonalidad hacia el blanco rojizo o hacia el blanco azulado.
Así pues, cuando disminuimos la intensidad de luz en las bandas de espectro azuladas del blanco, ya sea mediante un cristal polarizador o un dopaje del espectro de la fuente de luz, obtenemos un color más cálido; sin embargo, en la fuente de luz debe haber siempre una proporción equilibrada de la máxima variedad posible de bandas de espectro visible (máxima amplitud posible de bandas de espectro visible) para obtener un blanco cálido que realce los objetos iluminados. Demasiado a menudo, las fuentes de luz, sobre todo las de bajo precio, pecan por emitir radiación visible en una escasa variedad de bandas, o demasiado poca iluminancia en las bandas laterales del espectro dominante de la emisión, por lo que el tono resultante, todo y ser cálido con la temperatura de color deseada, tiene una reproducción cromática baja, que se traduce en una exposición pobre y triste de los objetos iluminados.
Para asegurarnos de que la reproducción de color es la máxima posible, debemos adquirir luminarias con reproducción cromática por encima del 95% del espectro visible, como la bombilla «Healthy » 11RUD2, o la PAR16 09OD297U , entre otras.